En el corazón de Guatemala se encuentra el Lago Atitlán, un lugar hermoso, fascinante, increíble, donde pareciera que se detiene el mundo. A su alrededor convive la cultura maya en doce pueblos que se fusionan en un marco natural adornado por tres perfectos volcanes para darle ese toque único y mágico al lugar. Atitlán, en lengua náhuatl, significa “en el agua”.

El Lago Atitlán es un lago de origen volcánico que te invita a compartir el relax con interesantes paseos y visitas culturales, excursiones o la práctica de actividades en consonancia con la naturaleza. Son tantas las posibilidades de diversión que no habrá espacio para el aburrimiento.

Panajachel y otros pueblos

Cada uno de los pueblos tiene una particularidad y par quien hay una posibilidad. Panajachel es la ciudad más grande a orillas del lago, con diversas opciones de alojamiento y precios accesibles para todo tipo de turista, sin embargo para quienes buscan apreciar la autenticidad cultural de esta zona centroamericana lo mejor es optar por otro pueblo que no sea Panajachel.

San Pedro La Laguna es, por ejemplo, el pueblo mochilero por excelencia, relax durante el día pero fiesta en la noche, es muy apetecible por los jóvenes. San Marcos la Laguna es el pueblo de la espiritualidad, con decenas de centros de meditación, yoga o masajes. A Santa Cruz la Laguna se llega solo en bote y cuenta con hoteles de lujo y una que otra opción económica.  Santa Catarina de Palopó y San Antonio de Palopó te ofrecen vivir una experiencia mucho más auténtica y enriquecedora conectándote con la cultura maya autóctona.

Actividades para no aburrirse

Una buena opción es pasear en bote para conocer cada pueblito y vivir la experiencia mágica del Lago Atitlán. Las lanchas son económicas y cómodas. Una de las principales actividades a realizar es la ascensión a alguno de los 3 volcanes que rodean el Lago Atitlán: el Volcán San Pedro, el Volcán Atitlán y el Volcán Toliman. Nada como disfrutar de una espectacular vista a más de 3000 metros de altura.

En Santa Clara se encuentra una reserva natural utilizada para practicar senderismo con vista al lago. Chuiraxamoló posee dos cables para hacer canopy (tirolina) y uno de ellos mide 400 metros de longitud, saltando entre dos colinas con una distancia de caída de 200 metros. Los aventureros no se lo pueden perder.

Las cabalgatas por las orillas del lago es otra actividad ineludible, así como disfrutar de un atardecer sentado frente al lago. Cada día será una experiencia distinta imposible de olvidar.